La atención y la atención con la que nos atendieron, desde el momento de la reserva hasta que llegamos de regreso a nuestra ciudad, fueron las principales diferencias. Ni siquiera el hecho de que la lluvia no nos permitió disfrutar de todo lo bueno del lugar, las opciones de juguetes y juegos, suficientes para que los niños quisieran volver otra vez.
No tengo nada de qué quejarme.